Cantico de Maria Sabina

Durante mis vigilias hablo con los santos: con el Señor Santiago, con San José y con la Virgen María.  Digo el nombre de cada uno como aparecen.  Sé que Dios está formado por todos los santos.  Así como nosotros, juntos formamos la humanidad, Dios está formado por todos los santos.  Por eso no tengo preferencia por ningún santo.  Todos los santos son iguales, uno tiene la misma fuerza que el otro, ninguno tiene más poder que otro.

 En el camino veo a los santos.  Aparece uno y pronuncio su nombre;  si aparece otro, pronuncio su nombre.  Si aparece Benito Juárez, pronuncio su nombre.  A veces aparecen los directores, luego me veo bebiendo cerveza con ellos;  en otras ocasiones bebemos aguardiente.  Veo animales como serpientes gigantes, pero no les temo.  No les temo porque también son criaturas de Dios.  Aparecen animales extraños como nunca los había visto en este mundo.  No debe temer nada de lo que muestran los hongos.

 

Durante un tiempo llegaron jóvenes de uno y otro sexo, de pelo largo, con ropas extrañas.  Llevaban camisas de muchos colores y collares usados.  Muchos de ellos vinieron.  Algunos de estos jóvenes me molestan para que les de los santos niños.  Venimos en busca de Dios, dicen.  Me fue difícil explicarles que las vigilias no se hicieron por el simple deseo de encontrar a Dios, sino que se hicieron con el único propósito de curar las enfermedades que padece nuestra gente.

 Estos jóvenes, rubios y de piel oscura no respetaron nuestras costumbres.  Los jóvenes se los comieron donde les gustaba: era lo mismo para ellos si los masticaban sentados a la sombra del café o en un acantilado a lo largo de un sendero en el bosque.

 Nunca, hasta donde yo recuerdo,  los niños santos fueron comidos con tanta falta de respeto.  Para mí no es divertido hacer vigilias.  Quien lo haga simplemente para sentir los efectos puede volverse loco y permanecer así temporalmente.  Nuestros antepasados ​​siempre llevaban a los niños santos a una vigilia presidida por un Sabio.

 

Soy la mujer que nació sola.

 Soy la mujer que solo se cayó.

 Soy la mujer que espera.

 Soy la mujer que examina.

 Soy la mujer que mira adentro.

 Soy la mujer que mira bajo el agua.

 Soy la mujer sagrada, porque puedo nadar en lo grandioso.

 Soy la mujer luna.

 Soy la mujer aerolito.

 Soy la mujer constelación huarache.

 Soy la mujer estrella.

 Soy la mujer de Dios, porque he estado recorriendo los lugares desde su origen.

 Soy la mujer que cura.

 Soy la mujer que limpia.

 Soy la mujer hierbera.

 Soy la mujer sabia en el lenguaje, porque soy sabia en la medicina.

 Soy la mujer que lee.

 Soy la mujer intérprete.

 Soy la mujer tlacuache.

 Soy la mujer tigre.

 Soy la mujer águila.

 Soy la mujer halcón.

 Soy la mujer ajolote.

 Mujer nadadora propietaria soy. 

Santa Madre soy.

Aguila mujer que caza soy. 

Mujer piedras del fogón soy. 

Mujer halcón  soy. 

Mujer cazadora halcón soy.....

El poder espiritual de los niños santos me lleva y me trae al mundo donde todo se sabe...

Hay un mundo más allá del nuestro. El mundo donde todo ya paso....un mundo lejano y a la vez tan cercano, pero invisible, allí vive Dios, vive la muerte, los espíritus y Los Santos.

 Le pido a Dios que me bendiga, le pido bondad, todos los días le pido bondad para el mundo, este mundo donde también hay maldad y discordia, este mundo donde la gente pelea por cualquier cosa.  Conozco el mundo de la muerte, porque he llegado allí;  Es un mundo donde no hay ruido, porque el ruido, por mínimo que sea, es molesto.  En la paz de ese mundo veo a Dios y a Benito Juárez.

- Maria Sabina

 

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